Si no existe posibilidad de fracaso, la victoria no tiene sentido.

24 de junio de 2013

Encantada

A veces las mejores cosas son las que no esperas. A veces una sonrisa te cambia el día. Y a veces sentís que el abrazo de una sola persona te sirve para seguir.

No sé cuántas veces me sentiré como me siento hoy. Hoy sólo sé que no voy a poder olvidar cómo me siento en este momento. Cómo esa sonrisa me  hipnotiza, cómo esa mirada me hechiza, y cómo mi mente se siente total y completamente invadida por este sentimiento. No estoy jaque. Estoy consciente, y disfruto de lo que hoy me toca vivir.

Pienso que las personas que nos rodean nos hacen quienes somos, y si eso es verdad… hoy soy genial. Hoy tengo a quienes necesito, a quienes me hacen feliz.

Encuentro en todos ellos, una partecita de mí. Encuentro en él esa fuerza que necesito, ese calor, ese cariño, ese dolor que no se muestra, ese amor que hay para dar. Estoy encantada. Y es encantador que pueda sentirme así… 

                                                                                                                        -Bichu

3 de mayo de 2013

Jenga

El Jenga es un juego  en el cual los participantes deben retirar bloques de una torre y colocarlos en su parte superior, hasta que la torre caiga. Gana aquel al que no se le cae la torre.

Supongamos que la vida es un Jenga. Los bloques son obstáculos, que al quitarlos traen nuevos (lo cual equivaldría a ponerlos en la parte superior de la torre, en el juego “real”). Entonces quitar obstáculos sería hacer tambalear la torre… la vida. Y sacar problemas ¿sería agregarlos?

La teoría del Jenga tambalea. Valga la redundancia.

Ahora, sea o no la vida como un Jenga, sí creo que pierde el que deja caer la torre. ¿Quién gana? El que vuelve a empezar cada vez que se cae, el que es feliz sabiendo que tiene más oportunidades. Porque éste Jenga, no termina cuando uno pierde, termina cuando uno se rinde.  

                                                                                                                           -Bichu

5 de abril de 2013

Amistad antes que compañía

Me puse a reflexionar sobre mis amistades. Quiénes, cuántos, y por qué están conmigo.
No sé qué tan bueno sea tener muchos amigos. No sé qué tan malo sea tener pocos. Supongo que se trata de qué te aporta cada uno, y de qué les aportas a ellos. Dar y recibir. Querer y ser querido. Lo mejor: aceptar más allá de comprender.

También pensé en las cosas que fui recolectando de mis amistades. Soy quien soy porque fui una seguidora, y me cansé. Soy quien soy porque busqué amigos reales… y los encontré. Después, bueno la vida pasa, y crecemos, maduramos… cambiamos. Algunos se quedan, algunos se van. Nos quedamos, y nos vamos. A veces cambiamos a la par de nuestros amigos. Nos formamos en el camino.
Por eso valoro tanto la amistad, porque creo que es de los vínculos que más enseñan. Perdón, es EL vínculo que más enseña. Sos vos mismo o fingís. Y en medio de esas opciones, infinitas posibilidades. Situaciones, dolor, risas. Amistad real, o ficticia. Aparentar, sentir. Me sorprendo aún cuando lo escribo, porque lo pienso, pero es diferente materializarlo.  

Tengo un grave problema con poder redondear mis ideas. Son claras en mi cabeza, pero ¡qué difícil se vuelve volcarlas! Llamémoslo misterio intencionado, no incapacidad.

Menos es más. Calidad antes que cantidad. Amistad antes que compañía. 

                                                                                                                                     -Bichu

28 de marzo de 2013

Indescriptible

Siempre me pareció extremadamente difícil contestar ciertas preguntas, tales como: ¿Quién sos? ¿Qué te define? ¿Podrías describirte en una sola palabra?

 Toda la vida busque en mi cabeza adjetivos que lograran definir quién soy. Y aunque la mayoría de las veces encontraba al menos una palabra que definiera alguna virtud o defecto que poseo, no lograba encontrar una palabra que me definiera en mi totalidad.

¿Los cientos de adjetivos presentados en el diccionario? Insuficientes.
Porque aunque me pasara horas y horas describiéndome, siempre algo quedaría afuera. No sería capaz de cubrir cada aspecto de mi personalidad. Y así pasa con todas las personas.

No sólo por encontrar y encasillar dichos defectos y virtudes, sino porque una persona no es adjetivos solamente. Los recovecos del corazón, y los laberintos de la mente son en su mayoría indescifrables. Y por lo tanto, indefinibles. Y así, totalmente fascinantes.

¿Puedo describirme en una palabra? Sí, soy INDESCRIPTIBLE. 

                                                                                                                         -Bichu

27 de marzo de 2013

Caminos a recorrer

Creo que siempre se puede estar mejor. Siempre se puede buscar más de lo que se tiene.  Y en algún punto, de eso se trata. De buscar algo para que el camino sea más ameno, más significativo.

Se plantea un objetivo. Y se lo persigue, por un camino, que contribuya a alcanzar ese fin.

Ese camino seguramente no sea la única opción, pero elegimos. Por comodidad, por expectativas, por lo que sea. Y en ese camino, encontraremos obstáculos, y si somos lo suficientemente fuertes, ingeniosos, perseverantes, y ambiciosos; seguramente los pasemos… no sin ganar un par de rasguños. Esos rasguños se convierten en cicatrices: nos recuerdan donde hemos estado, con quién, y bajo qué circunstancias.  

Y cuando llegas, te das cuenta que es el final. Que lograste lo que pretendías. Y mirás el camino que recorriste… y si no hay nada en ese camino, ¿qué aprendiste?

¿Entonces es más ganador el que aprende por el camino y quizás no llegue, o el que llega a su destino sin ningún aprendizaje? Creo que ambos, en diferentes formas claro: Sin llegar a destino, y con tanto aprendizaje intentar de nuevo será más enriquecedor. Y habiendo llegado, conquistado el objetivo principal, se podrá aprender de los desafíos que eso presente.

Creo que es una de esas situaciones en las que no se cuenta ningún resultado como un fracaso. Nunca es un fracaso si te enseñó algo.

Y a veces, solo a veces, el camino a recorrer es más importante que el objetivo a donde se quiere llegar… 

                                                                                                                             -Bichu

19 de marzo de 2013

Esperar

Por ahí pasa que sentimos que esperamos algo. Pasamos la vida esperando, se nos pasa la vida esperando.

Esperamos que las cosas mejoren. Esperamos que alguien vuelva a nosotros. Esperamos que salga todo bien. Esperamos al día siguiente para decir lo que sentimos, a veces meses, a veces años… a veces demasiado. Esperamos que salga el sol para salir de casa. Esperamos que alguien nos diga cómo actuar, para no hacer caso. Esperamos que alguien  se vaya, para poder respirar tranquilos. A veces se espera tanto tiempo algo, que cuando llega, ya no es necesario. O de alguna forma, se espera tanto, tanto por algo… que cuando llega, decepciona.

En cuanto a mí, solo espero…Creo que lo peor de todo es no saber qué estoy esperando. ¿Una persona? ¿Necesito realmente de alguien más para pasearme por la vida? Lamentablemente nadie es indispensable. Bah, afortunadamente en realidad.

 Entonces no es que necesite  alguien, o que lo esté esperando… podría decirse que simplemente estoy expectante, ansiosa por cambios. Quizás conseguiría mejores resultados si dejara de esperar y actuara en causa a las consecuencias que espero.

En definitiva, te cansás de esperar. Y a veces, ahí es cuando llegan las mejores cosas.

                                                                                                                               -Bichu

12 de marzo de 2013

Barrera

Mi problema no es que no tenga corazón; es que éste está incompleto. Por eso nunca podrá romperse. ¿Cómo rompes algo que jamás estuvo sano?

Ahora, sí tengo sentimientos, a veces pienso que son incluso más intensos de lo que muchos lograrían entender. Mi impedimento con los sentimientos provienen de demostrarlos. Y no es que no quiera, simplemente no me lo permito, no está en mí. Soy mi propia barrera, lo único que me limita soy yo. He aprendido a aceptarlo, no porque no crea posible que sea de otra forma, si no porque no lo deseo… supongo que es comodidad. Al fin y al cabo, siempre fui una cobarde en asuntos del corazón. Por eso no puedo negarlo cuando es usado como insulto hacia mí, es la simple verdad. Fui, soy-y con suerte no seré- una cobarde toda la vida.

¿De qué depende mi  barrera? ¿Qué se necesita para derribarla? Conociéndome, algo que me lastime mucho. Un golpe de esos que son imposibles de olvidar, de esos que duelen hasta cuando dormís, de esos que jamás le contas a nadie. Un dolor tan fuerte, que me haga odiarme, odiarme hasta el hartazgo, y querer ser alguien más. O, lado B; un amor. De esos tan, pero tan fuertes que te arden de soñarlos, que te sonríen en las peores desgracias, de esos que no podés dejar ir, de esos que si lo hacés… morís de abstinencia.
Entonces, ¿Me estoy condenando a ser una cobarde hasta que algo me cambie? No veo otra opción. Sin grises como de costumbre. Blanco o negro, mi amor.

                                                                                                                    -Bichu

6 de marzo de 2013

Desprenderse

Más de 7.000 millones de habitantes en el mundo. Tu vida: Cientos, quizás miles de personas que pasan por ella. Más de la mitad no durarán. Es más, lo más probable es que de todas esas personas, en el final solo te queden 5, o 6, con suerte.
 Entonces, ¿es válido sufrir por perder a alguien? Sí. Que conozcas  a muchas personas, no significa que no las quieras, o no las consideres parte de vos. No creo que sea posible disfrutar de un vínculo si se piensa constantemente en que eso puede algún día terminar… es un hecho, y ahí está, entonces ¿Por qué adelantar del dolor? ¿Por qué aplacar lo bueno por algo que seguramente pasará, pero no en el presente?

Desprenderse es parte fundamental. Atarse a alguien siempre va a hacer el dolor más duradero. ¿Significa que no me duele? Para nada. Significa que no me cambia, que no me mata, y en este caso… que me sirve. Cada persona deja una huella, cada historia te hace quien sos. No tengo resentimientos con las personas que pasaron por mi vida y  no se quedaron. Es más, agradezco que se hayan ido, y dejen ese espacio en el que solían estar. Así podré sentirlo, y entender qué es lo que realmente necesito que haya allí… y buscarlo.
No puedo obligar a nadie a que esté cerca. Y después de todo, lo más destacable de “perder” personas, es el aprendizaje. TODO lo que pasa se remonta a eso, la experiencia… lo bueno, lo malo, el dolor, el amor. Todo es para mí, y voy en camino. 

                                                                                                                            -Bichu

28 de febrero de 2013

Im-PARCIAL

Actúo como deseo. Ni siquiera sé si es libertad, o si estoy encadenada a mí otra vez.  A veces me da pena saber quién soy, y saber por ende, que no tengo la fuerza para cambiarlo. Odio pensar que necesito de la presencia de alguien más para hacerlo. Alguien que me quiera, o mejor… que me odie.

 Una vez que me di la libertad de escribir desde MI sentir, no puedo volver. Ya no puedo escribir imparcialmente, al menos no con continuidad. Supongo que tiene que ver con mi inestabilidad emocional, se me mezcla todo. Me di la posibilidad de escribir de mí porque se me pudría el interior. Necesitaba ser la víctima un rato, y dejar de camuflar todo. ¿Será demasiado confesar cosas en una web? Creo que lo más horrible sería que alguien se sintiese identificado, ofendido, con mis declaraciones. He estado ahí. Pero no puedo modificarme, lo expliqué antes. Es algo para mí, jamás malintencionado.

También odio tener que explicarme. Esa filosofía de que si alguien no te quiere como sos… then fuck off.


                                                                                                                     -Bichu

23 de febrero de 2013

Sentir

¿Cómo funciona esta magia? Puedo pasar meses, años, para quedar satisfecha con algo de lo que escribo. Pero si una noche me despierto a las 3 am con algo en la cabeza, en 10 minutos está listo. Entonces, ¿es inspiración? ¿O es talento? Amaría decir que es lo segundo. Pero no lo sé, solo sé lo que escribir me hace sentir.
Dejo todo en cada oración... cuando quiero. No es lo mismo involucrarse con algo o alguien en la vida, que con una historia y una hoja en blanco. Supongo que si no me involucro, aquello que escriba va a ser vacío.
¿Escribir por escribir, sirve? ¿Es de esas cosas que se concretan con práctica? Supongo que la práctica ayuda, pero... más allá de escribir "bien" o "mal" es otra cosa lo que importa de este arte. Transmitir es lo que hace que esto sea mágico. Hacer que la persona del otro lado sienta lo que uno sintió al escribirlo. Mejor, llevar a las personas a lugares que no sabían eran posibles. SENTIR es lo que importa.


“Algunas veces vivo y otras veces la vida se me va con lo que escribo” 

                                                                                                                          -Bichu

22 de febrero de 2013

Asfixiada

No es que no lo quisiera, lo quería. Pero me asfixiaba, me llamaba… me amaba. ¿Habrá sido su amor lo que me alejo? Me asusta sentirme querida, imagínate sentirme amada.
Para él asfixiar tenía su lado bueno. ¡¿Qué bueno puede haber en asfixiar a alguien?! La discusión era siempre la misma. Yo no quiero tus expectativas, amor. “Pero vos sos mía.” Linda forma de enterarme que soy tu propiedad. Los reclamos, los gritos, esa discusión que él siempre tenía en la punta de la lengua; y que después de los primeros meses juntos, dejé de ignorar. Su forma de amar era agobiante. Y a mí ya no me servía la pasividad. Ese veneno dentro de él se me contagiaba. Siempre tenía ganas de pelear, lo confrontaba la misma cantidad de veces que él me confrontaba a mí. No dejaba pasar un comentario, una mirada. Sólo quería que se cansara de pelear, o ¿estaba buscando una excusa para dejar...lo?

Ese día nuestra pelea se fue de las manos. Peleábamos sobre mi libertad. “La libertad no existe cuando uno está en pareja” Auch.  Si existe. Dame lo que me corresponde. “¿Libertad, para que me seas infiel?” Jamás, no había pensado en esa posibilidad. Más bien imaginaba mi libertad sentada con un whisky y un atado de cigarrillos lejos de casa, lejos de él. Su agresividad crecía, sus ojos se oscurecían. Nunca le tuve miedo, nunca hasta ese día. Creo que lo que más me asustaba de él, era lo que sacaba de mí. Su brazo tomó fuertemente el mío y me acercó a él. Era su forma de marcar su territorio, de declarar lo que era suyo. Siempre pensó que no me opondría a ser “suya”. Me llamo de muchas formas, las gritaba. Cosas hirientes salían de su boca… pero a mí no me herían, ese hombre me había congelado el corazón. Mi mano encontró su cara, se merecía ese cachetazo. Creo que por un momento no entendió que sucedía, pero cuando lo hizo… uf.  Me empujó alejándolo de él. No es que fuese tan fuerte, pero me deje caer en el suelo, con mis ojos pegados a los de él. Me levanté para tomar mi cartera, un encendedor, y me dirigí a la puerta.
No nos dijimos más nada y aún así terminé sin aire, le había advertido que me asfixiaba, pero no me escuchó. Los dos sabíamos que no había nada más, y antes de irme solté un “No me jodas, amor”.

                                                                                                               -Bichu

11 de febrero de 2013

Burbuja

Durante la mayor parte de mi vida me sentí fuera de todo. Como si estuviese en una burbuja aparte, vigilando todo lo que pasaba a mí alrededor. Hoy día, confirmo que así es. No estoy exactamente fuera de todo, pero soy una observadora. Por lo tanto soy más perceptiva, más empática.
Puede parece extraño, que alguien quiera permanecer fuera de la “acción”, de la vida. No me molesta ser incomprendida, sé que no todas las mentes comprenden mi lógica. Es increíble la cantidad de formas de pensar que existen.

Una vez me preguntaron que podía aprender mirando que no aprendiese experimentado. Supongo que muchas cosas se aprenden haciéndose. No creo que entender estas cosas sea una de esas.

Supongo que me sale naturalmente, realmente me apasionan las personas. Sus mentes, y como su lógica repercute en sus acciones… lo encuentro fascinante. Creo que entender al humano es algo casi imposible, somos tan infinitos… lo veo en mí todos los días. Cada engranaje del cerebro se mueve por un sentimiento; una pasión, un dolor. Las peores tienen de engranajes mucho rencor. A veces lo único que se necesita para entender a alguien es saber su historia. Saber por qué cosas pasó alguien, ayuda a entender cómo actuaría ante tantas otras cosas.

Ser una observadora tiene una parte de manipulación. La empatía, el poder ponerse en el lugar de otro, te da una perspectiva completa de cómo es alguien, y de sus debilidades. Y cuándo sabes por dónde entrar, nadie siquiera nota que lo estás haciendo. 

                                                                                                              -Bichu

29 de enero de 2013

Repetición


A veces siento que tengo actitudes repetitivas, que estoy en un círculo vicioso. Del que entro y salgo, una y otra vez. Del que por un lado estoy harta, y por el otro… no conozco otra forma de actuar. Y por lo tanto no sé cómo salir, debe ser consecuencia de que no se cómo entré.

Tal vez las cosas se desenvuelven así porque es lo que permito.  Porque es lo que transmito. Quizás hasta en un punto es que lo que espero.

Permanentemente me saboteo, cuando veo algo bueno… me lo arruino.  Creo que lo peor es no saber si es realmente mi comportamiento lo que desencadena que todos actúen así, tan horriblemente. O si es en efecto culpa de los demás. ¿Qué me pasa?

Lo más frustrante es que esta vez realmente esperaba algo más. Algo diferente, algo constante. No algo perfecto, al contrario, algo hermosamente imperfecto.

Se ve que es como dicen. Si se quieren resultados diferentes, hay que actuar diferente. 

                                                                                                                          -Bichu

15 de enero de 2013

¿Destino?

Me duele el espacio entre el estómago y el corazón. Me arde el dolor, se me apaga el deseo. Ahogada en silencio. Empapada de frustración.

No sé si creo en el destino. En realidad nunca me lo plantee. Me gusta que las cosas se den solas, y forzar situaciones se me hace difícil… antinatural incluso. A veces planear algo demasiado crea expectativas, y seamos sinceros, las expectativas suelen ser demasiado altas para la realidad. Planear lleva a crear una imagen fija en la imaginación. No existe lo fijo en la vida. Todo se modifica, todo cambia… ¿por qué un plan sería diferente?  Y, ¿por qué seguimos empeñados en crear ilusiones?

Sigo sin poder aclarar esta idea del “destino” en mi cabeza. ¿”Está todo escrito”, como dicen algunos? Creo que eso es lo que más dudas me crea. Personalmente creo (que todo esto es una locura) que nada está “escrito”, planeado, que no hay camino marcado.

Al contrario creo que cada uno crea su propio camino, su destino.

Desdiciendo todo, en momentos como éste siento que quizás no tiene que ser. 

                                                                                                                           -Bichu

6 de enero de 2013

Sanar

<Felicidad, shock, recuerdos, tristeza, dolor… sanar.> Primero sentí alegría, y después entré un poco en shock. Después cayeron algunos recuerdos, un poco de tristeza y bastante dolor. Y después de llorar, después de acordarme como son las cosas… caí en la cuenta que quiero sanarlo. Y así, quizás pueda sanar yo.

Pasaron muchas cosas. Las calle todas y cada una de ellas.
Presencié muchas peleas. Y más que nada me siento cobarde, porque no participe de ninguna de ellas. Solo miré, observé cómo se hacían agujeros en  los corazones… mientras me helaban el mío. Mientras YO me frisaba el mío.

¿Será algo de familia? No lo creo, cada uno forja sus propias costumbres… sé que yo lo hice. ¿Basada en qué? ¿En buscar una salida? ¿Una distracción? ¿Así es cómo se siente? ¿Empezar a huir… es esto, soy yo?

Pedir ayuda, fue, es y será siempre el mejor paso a dar. Para sanar, primero hay que querer. Reconocer, y saber que hay que cambiar de rumbo.
Voy a tener que ser muy fuerte, voy a tener que llorar más. Porque esta vez no se trata de mí, es más importante aún. Voy a tener que sacar todo, quizás así realmente pueda ayudar. Si no, sé que voy a terminar igual. Con el corazón en remojo, aguado, y lleno de penas.

Este sí que va a ser “año nuevo, vida nueva”. Este sí que va a ser un año para aprender. 

                                                                                                                    -Bichu

1 de enero de 2013

Otros labios

Me habías prometido el mundo; pero al llegar la hora, no me diste ni la mano. Se esfumaron nuestros planes, tanto hablar  fue en vano. Endulzarse los oídos no es siempre efectivo, para completar el proceso se debe cumplir lo prometido.

No digo que justifique, y quizás no debí. Pero antes de probar los tuyos, de otros labios bebí.

Debo admitir que se sintió muy bien, quizás fue la dulce espera con él, o la decepción de esperarte a ti. De cualquier modo, no me arrepiento. Lo único que espero, es que estés de acuerdo.

Jamás me había pasado, sentirme una traición. Menos aún, no sentirme ni un poco culpable.

Sé que todavía queda un largo camino, quizás este con él, quizás este con vos. Ahora sólo sé que ese beso fue mi salvación. El dolor que me provocaste, él con un beso lo quitó.

Presiento que no es el hombre para mí, pero un par de cosas debería enseñarte; desde como endulzarme, hasta como besarme.

Todo esto siempre será un arte, ¿borrón y cuenta nueva, mi amor?

                                                                                                                              -Bichu