Si no existe posibilidad de fracaso, la victoria no tiene sentido.

5 de abril de 2013

Amistad antes que compañía

Me puse a reflexionar sobre mis amistades. Quiénes, cuántos, y por qué están conmigo.
No sé qué tan bueno sea tener muchos amigos. No sé qué tan malo sea tener pocos. Supongo que se trata de qué te aporta cada uno, y de qué les aportas a ellos. Dar y recibir. Querer y ser querido. Lo mejor: aceptar más allá de comprender.

También pensé en las cosas que fui recolectando de mis amistades. Soy quien soy porque fui una seguidora, y me cansé. Soy quien soy porque busqué amigos reales… y los encontré. Después, bueno la vida pasa, y crecemos, maduramos… cambiamos. Algunos se quedan, algunos se van. Nos quedamos, y nos vamos. A veces cambiamos a la par de nuestros amigos. Nos formamos en el camino.
Por eso valoro tanto la amistad, porque creo que es de los vínculos que más enseñan. Perdón, es EL vínculo que más enseña. Sos vos mismo o fingís. Y en medio de esas opciones, infinitas posibilidades. Situaciones, dolor, risas. Amistad real, o ficticia. Aparentar, sentir. Me sorprendo aún cuando lo escribo, porque lo pienso, pero es diferente materializarlo.  

Tengo un grave problema con poder redondear mis ideas. Son claras en mi cabeza, pero ¡qué difícil se vuelve volcarlas! Llamémoslo misterio intencionado, no incapacidad.

Menos es más. Calidad antes que cantidad. Amistad antes que compañía. 

                                                                                                                                     -Bichu