Cuando uno elige hasta que punto exponerse, se llama jugar a
lo seguro. Pero, ¿qué tal si uno eligiera exponerse de tal forma que dejara de
ser seguro? De una manera en que cada recoveco de su ser quedara en vista de
todos. Así, a disposición de cualquiera, para que cualquier ojo crítico
opinase.
A veces es necesario exponerse. Aun así, creo que uno debe
regular hasta donde lo hace. Y lo que cada uno decida poner en vista de los demás,
es decisión de esa persona. Por lo tanto, no es juzgable, ni reclamable. Es tan
individual que se torna confuso. Porque cuando uno hace algo se pregunta: ¿Y si
yo pude, por qué el otro no? Justamente, porque cada persona tiende a regularse
de manera única.
La exposición puede ser una forma de manipulación. Quien
sabe utilizarla, tiene garantizada la atención de los demás.
-Bichu