Supongamos que la vida es un Jenga. Los bloques son
obstáculos, que al quitarlos traen nuevos (lo cual equivaldría a ponerlos en la
parte superior de la torre, en el juego “real”). Entonces quitar obstáculos
sería hacer tambalear la torre… la vida. Y sacar problemas ¿sería agregarlos?
La teoría del Jenga tambalea. Valga la redundancia.
Ahora, sea o no la vida como un Jenga, sí creo que pierde el
que deja caer la torre. ¿Quién gana? El que vuelve a empezar cada vez que se
cae, el que es feliz sabiendo que tiene más oportunidades. Porque éste Jenga,
no termina cuando uno pierde, termina cuando uno se rinde.
-Bichu
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