Si no existe posibilidad de fracaso, la victoria no tiene sentido.

29 de octubre de 2012

Resignación

Saber que no hay chance, y aún así pelear… Me gustaría poder decir que estoy en esa situación. Y en realidad, estoy entregada. Siempre lo estoy, a la espera, en una búsqueda pasiva que solo funciona a veces.

A veces resignamos cosas que no deberíamos. A veces no entendemos por completo el valor de ciertas cosas… ¿Con qué criterio uno elige por qué pelear, y por qué no? ¿Es preciso decir que a veces uno no es el que elige? ¿O será solo que queremos delegar la responsabilidad de nuestras decisiones? ¿Es realmente tan complicado?

Solemos hacer tantas preguntas, que abrumamos a las respuestas… y no quieren aparecer.

                                                                                                                          -Bichu

14 de octubre de 2012

Inicio

Yo no lo conocía, pero quería hacerlo. Él me alagaba, porque sabía que me ablandaba. Y sin tenernos, nos correspondíamos. No sabíamos nada el uno del otro, y aun así me proclamaba suya… y yo, lo sabía mío.
Un buen día, pronunció aquellas palabras que me debilitaron. Lo quise, y lo odie al mismo tiempo. Se me derritió el corazón, porque hacía mucho deseaba esas palabras. Pero lo detesté, por hacerme sentir tan vulnerable, tan expuesta, tan… querida.
Ese día iba a verlo. Hice todos los rituales que sabía, cada pequeño detalle fue un placer. Tan solo pensar en estar a su lado, me hacía temblar. Y entusiasmada por eso, emprendí camino.
Supe que era el momento, se sentía en el aire. Me besó, y lo correspondí… lo miré, y me sonrió. Sentí sus latidos, y saboree su aroma. Lo tuve con todos mis sentidos. Lo tuve para no dejarlo ir.
Me engatusaba, y lo sabía. Me acariciaba, me miraba con ojos de devoción. Y eso fue lo que siempre quise. Era inexplicable lo bien que se sentía ese silencio que se formaba entre nosotros, no era incómodo como es de suponer, era… sublime, casi de ritual.
Ego de Rockstar, y besos de romántico. ¿Cómo no quedar cautivada?
Y luego se esfumó, debí verlo venir… era tan obvio que lo dejé pasar.
Vio mis ojos brillar, y sintió mi corazón acelerar. Ojalá hubiese visto mí sangrar; me ahorraría así el mal pasar.

                                                                                                                                   -Bichu 

8 de octubre de 2012

Evolucionar

Respiro, pero no puedo sentir el aire entrar. Lloro, pero no siento el dolor salir. Aíslo mi corazón de mi sonrisa, para poder aparentar que nada me toca. Me abrazan, y no logro sentir el calor.

Últimamente la escritura paso a tener otra importancia en mi vida. Siempre escribí para mí, para que nadie más que yo lo leyera. Pero luego descubrí el placer, aunque superficial, de que alguien te lea. Y así fui evolucionando de diarios íntimos, a cuentos dramáticos, a cosas cotidianas, a la vida, y la más reciente evolución… a mí.
Supongo que siempre tuve esa veta en mí. El drama me sale naturalmente, y siempre dibujé mis sentimientos en mi mente, en el aire. Ahora es distinto, porque lo plasmo en escritos, palabras, que son legibles para alguien más que no sea yo.
En cierto punto siento que escribir de mí me hace vulnerable. Que me expone, y que en consecuencia, me debilita. Y mostrarlo, me aterroriza. 
Además, cuando escribo involucro a personas de mi vida. Si escribo sobre una persona… ¿es porque me importa? Es obvio que sí. Otra cosa más que queda expuesta. ¿No solo grito como me siento, sino quién lo provoca? Da miedo. Creo que lo que más miedo me da, es la necesidad de escribir. Es que me saca mis estrategias, y muestra quien soy.
Pero definitivamente lo peor, es que no sé si tengo miedo de mostrar quien soy, o tengo le miedo a cómo soy. 

                                                                                                                            -Bichu

4 de octubre de 2012

Inestabilidad

Honestamente, siempre me siento sola. Pero lo peor de sentirse tan sola, es saber que estoy rodeada de gente a la que se que le importo, y que permanentemente alejo  de mi, de mi sentir.
¿Es cierto que todos necesitamos secretos? ¿O es una excusa para creer que está bien tenerlos? De una forma u otra, todos los tenemos. Y a veces, para no estar en obligación de exponer estos secretos, echamos en cara que otras personas también los tienen.  Hacemos del ocultar ciertas cosas un “derecho”.
He aquí otra demostración de mi ser. Predico que somos unos mentirosos, pero no empiezo por esclarecer mis secretos. Siempre desde afuera, criticando, diciendo como deberían ser las cosas. Y nuevamente, dejar las cosas como están.
Es que soy de tantas formas, que en realidad no miento cuando digo que soy simple. Y menos miento cuando me doy cuenta de que en realidad, soy casi nada simple.  Soy más tirando a incomprensible.
Basta leer esto para darse cuenta de mi inestabilidad en estos tiempos. Basta decir que estoy sola para que alguien venga a decir que no lo estoy,  y poder alejarlo de nuevo. Basta saber que nunca voy a saber nada, para estar segura que quiero saber todo.

                                                                                                                          -Bichu

3 de octubre de 2012

Tan yo

Ahí estaba, sola. Con mis expectativas destrozadas. Y mucho camino por recorrer.
Decidí caminar. Solo así, si sentía la necesidad de llorar, no necesitaría esconderme. Estaba oscuro, era cerca de medianoche, y sabía que no iba a ver a nadie que intentase consolarme.
Caminar no me gustaba. Pero hoy, lo necesitaba. Tomé el camino que mas me gustaba, el que más me liberaba. Ese sendero por el cual ya había derramado lágrimas en situaciones parecidas.
Mi principal frustración de ese día era que no había podido decir lo que tenía tan atorado. Y estaba enojada, conmigo. Por ser quien soy, por ser esclava de mis silencios, por no evaluar como seria si yo fuese diferente, por ni siquiera pensar en que pudiese haber cosas que cambiar de mi. Enojada, decepcionada de que yo pudiese ser tan necia. Tan… yo.
Es increíble como teniendo tantas herramientas para expresarme, siempre me falta algo por decir.
Es decepcionante como sabiendo exactamente que quiero, termino obligándome a hacer lo contrario.
 Predicar hacer las cosas por placer, y terminar haciendo cosas por obligación. Eso, es contradicción. Eso, soy yo. 

                                                                                                                              -Bichu