Pasaron muchas cosas. Las calle todas y cada una de ellas.
Presencié muchas peleas. Y más que nada me siento cobarde,
porque no participe de ninguna de ellas. Solo miré, observé cómo se hacían agujeros
en los corazones… mientras me helaban el
mío. Mientras YO me frisaba el mío.
¿Será algo de familia? No lo creo, cada uno forja sus propias
costumbres… sé que yo lo hice. ¿Basada en qué? ¿En buscar una salida? ¿Una
distracción? ¿Así es cómo se siente? ¿Empezar a huir… es esto, soy yo?
Pedir ayuda, fue, es y será siempre el mejor paso a dar. Para sanar, primero hay que querer. Reconocer,
y saber que hay que cambiar de rumbo.
Voy a tener que ser muy fuerte, voy a tener que llorar más. Porque
esta vez no se trata de mí, es más importante aún. Voy a tener que sacar todo, quizás
así realmente pueda ayudar. Si no, sé que voy a terminar igual. Con el corazón
en remojo, aguado, y lleno de penas.
Este sí que va a ser “año nuevo, vida nueva”. Este sí que va
a ser un año para aprender.
-Bichu
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