Si no existe posibilidad de fracaso, la victoria no tiene sentido.

25 de noviembre de 2012

Auto-diagnóstico

No me siento bien. No me veo bien. Me siento caer, débil. No me quiero sentir así.
Incluyo en mi vida cosas que me destruyen para sentir que sólo yo tengo el poder de destruirme. Que no le doy ese poder a nadie más. Que mi vida, que mi muerte, es sólo mía.
Se me acumula todo. Todo me lo provoco yo, porque así lo quiero. Mitad por costumbre, mitad por castigo.
¿Vieron que dicen que decir las cosas te hace bien, que te libera? Bueno, a mi no pasa eso. Todo lo contrario. Me paraliza, me duele, me hace mal. Y aun así, necesito decir todo. Ya no me aguanto tener  esto adentro. Bah, como si decirlo realmente me lo sacara.
Estoy cansada. De estar bien, de estar mal. De guardar todo. Estoy tan cansada.
Necesito un desconocido que no solo me prometa, sino que tenga la obligación profesional de no contárselo a nadie. Necesito un psicólogo.

Ya no sé si cada palabra que sale de mí es dramatización, si es razonamiento, o exageración. ¿Soy yo?

                                                                                                                          -Bichu 

6 de noviembre de 2012

Escapar

Necesito escaparme, necesito irme. Sé que no ver su cara no va a alejar mis pensamientos, no evita mi tristeza. Pero me deja un rato en paz… Paz, ¿Qué será eso realmente? ¿Cómo se sentirá que todo vaya bien? Partamos de la base, ¿es posible que todo vaya bien? Ponele que por esas vueltas de la vida, los planetas se alinean y todos los aspectos de mi vida fuesen bien: ¿Seré feliz ahí? ¿Estaré satisfecha? Lo dudo, siempre busco más de lo que tengo, no digo que sea malo, sino que arruino todo lo bueno que tengo en búsqueda de ese “extra”, ese “más”.

En realidad huir no soluciona nada, callar tampoco. Solo lo alarga… y lo hace más doloroso. Peor aún, lo hace más significativo. Pero aún sabiendo eso, se me retuerce el estomago cuando pienso en que tengo que enfrentar ciertas cosas… que cobarde resulté ser. 
Igual, cobarde o no, fiel a mis convicciones. 

                                                                                                                                 -Bichu

5 de noviembre de 2012

Dividida

Creo que una de las cosas que más miedo me da, es estar equivocada, rozando lo enfermo… y creer que estoy en lo correcto. Que aunque tengo total control de mí, y mis acciones (a mi parecer) siento que quieren convencerme de que no es así. Y peor aún, tan influenciable soy que empiezo a creerlo. Vuelvo, vuelvo a mí. Vuelvo a saber, a afirmar que no hago las cosas mal. ¿Y mi mente? Me dice que por algo es, las cosas no se dicen en vano. Y después, algún otro recoveco de mí, dice que no es posible que algo así me controle. Que algo tan enfermizo me domine. Y sobre todo, tan sin querer. Como si no hubiese intentado enfermarme antes, como si no me hubiese repetido algo a mi misma para caer en otra cosa, para morir… pero de diferente manera.

No me molesta en absoluto ser egoísta, y que el que lea esto no entienda de qué hablo. Mejor, incluso que nadie entienda. Más razones para escribir. La dama incomprendida dentro de un mundo fugaz. Sí, se exagerar yo también. Nada, para que lo tengan en cuenta.

No hace mucho me preguntaba cómo hacer para darme cuenta de cuándo  luchar por algo. Más específicamente, cuándo dejar el margen, e incursionar en el terreno.
Supongo que es cuando sabes lo que querés. Cuando querés, cuando necesitas, que las cosas tomen otro rumbo. Y cuando tenés convicción de lo que sentís. ¿Será?
De cualquier forma, dividida otra vez. Termina una función, y empieza la otra. Acomódense. Que esto va a llevar tiempo.

                                                                                                                    -Bichu  

3 de noviembre de 2012

Cumpleaños... ¿Feliz?

Un año más de vida, un nuevo ritual simbólico en representación de la maduración. ¿Un “festejo de la existencia”?  Ponele.

Agotamiento, fingir felicidad, sonreír vanamente, comer como si fuera la última vez. ¿Me olvido de algo? Ah, claro… la parte en que todos esperan un festejo genial y que, por supuesto, se ajuste a SUS necesidades, y no a las de la persona en cuestión.

Los cumpleaños son lindos cuando son ajenos, así lo veo yo. No quiero organizar, no quiero ser anfitriona. Quiero hacer la mía y que nadie me joda. ¿Soy clara? Ahora, pasemos a la parte en que reflexiono acerca de por qué trato de complacer a todos. Ojalá fuese tan egoísta como digo ser. Ojalá pudiese sólo pensar en mí cuando tomo una decisión. Ojala fuese tan fácil herir los sentimientos de alguien en algo como esto… tan superficial, tan innecesario.  Cumpleaños sin estrés, no es cumpleaños.

Hoy me pasó algo lindo, a pesar de ser solitaria y de que me aburran las reuniones familiares, hoy me visitó alguien que quiero mucho. Que había olvidado lo mucho que extrañaba, y a quien me hizo muy bien ver. Que a pesar de todo, adoro… y jamás dejé de considerar mi amiga.
Entonces, no es todo malo en los cumpleaños: Los regalos son lindos, hay sorpresas que dan gusto, la gente que ves (aunque no siempre) están ahí porque te quieren, y los que querés que estén son los primeros en llegar. Quizás no es tan feo después de todo, aunque sostengo... Que me gustan más los ajenos. 

                                                                                                                      -Bichu