No sé qué tan bueno sea tener muchos amigos. No sé qué tan
malo sea tener pocos. Supongo que se trata de qué te aporta cada uno, y de qué les
aportas a ellos. Dar y recibir. Querer y ser querido. Lo mejor: aceptar más
allá de comprender.
También pensé en las cosas que fui recolectando de mis amistades.
Soy quien soy porque fui una seguidora, y me cansé. Soy quien soy porque busqué
amigos reales… y los encontré. Después, bueno la vida pasa, y crecemos,
maduramos… cambiamos. Algunos se quedan, algunos se van. Nos quedamos, y nos
vamos. A veces cambiamos a la par de nuestros amigos. Nos formamos en el
camino.
Por eso valoro tanto la amistad, porque creo que es de los
vínculos que más enseñan. Perdón, es EL vínculo que más enseña. Sos vos mismo o
fingís. Y en medio de esas opciones, infinitas posibilidades. Situaciones,
dolor, risas. Amistad real, o ficticia. Aparentar, sentir. Me sorprendo aún
cuando lo escribo, porque lo pienso, pero es diferente materializarlo.
Tengo un grave problema con poder redondear mis ideas. Son
claras en mi cabeza, pero ¡qué difícil se vuelve volcarlas! Llamémoslo misterio
intencionado, no incapacidad.
Menos es más. Calidad
antes que cantidad. Amistad antes que compañía.
-Bichu
No hay comentarios:
Publicar un comentario