Ahora, sí tengo sentimientos, a veces pienso que son incluso
más intensos de lo que muchos lograrían entender. Mi impedimento con los
sentimientos provienen de demostrarlos. Y no es que no quiera, simplemente no
me lo permito, no está en mí. Soy mi propia barrera, lo único que me limita soy
yo. He aprendido a aceptarlo, no porque no crea posible que sea de otra forma,
si no porque no lo deseo… supongo que es comodidad. Al fin y al cabo, siempre
fui una cobarde en asuntos del corazón. Por eso no puedo negarlo cuando es
usado como insulto hacia mí, es la simple verdad. Fui, soy-y con suerte no
seré- una cobarde toda la vida.
¿De qué depende mi
barrera? ¿Qué se necesita para derribarla? Conociéndome, algo que me
lastime mucho. Un golpe de esos que son imposibles de olvidar, de esos que
duelen hasta cuando dormís, de esos que jamás le contas a nadie. Un dolor tan
fuerte, que me haga odiarme, odiarme hasta el hartazgo, y querer ser alguien más.
O, lado B; un amor. De esos tan, pero tan fuertes que te arden de soñarlos, que
te sonríen en las peores desgracias, de esos que no podés dejar ir, de esos que
si lo hacés… morís de abstinencia.
Entonces, ¿Me estoy condenando a ser una cobarde hasta que
algo me cambie? No veo otra opción. Sin grises como de costumbre. Blanco o negro, mi amor.
-Bichu
No hay comentarios:
Publicar un comentario