En realidad huir no soluciona nada, callar tampoco. Solo lo
alarga… y lo hace más doloroso. Peor aún, lo hace más significativo. Pero aún sabiendo
eso, se me retuerce el estomago cuando pienso en que tengo que enfrentar
ciertas cosas… que cobarde resulté ser.
Igual, cobarde o no, fiel a mis convicciones.
-Bichu
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