Agotamiento, fingir felicidad, sonreír vanamente, comer como
si fuera la última vez. ¿Me olvido de algo? Ah, claro… la parte en que todos
esperan un festejo genial y que, por supuesto, se ajuste a SUS necesidades, y no a las de la persona en cuestión.
Los cumpleaños son lindos cuando son ajenos, así lo veo yo.
No quiero organizar, no quiero ser anfitriona. Quiero hacer la mía y que nadie
me joda. ¿Soy clara? Ahora, pasemos a la parte en que reflexiono acerca de por
qué trato de complacer a todos. Ojalá fuese tan egoísta como digo ser. Ojalá
pudiese sólo pensar en mí cuando tomo una decisión. Ojala fuese tan fácil herir
los sentimientos de alguien en algo como esto… tan superficial, tan
innecesario. Cumpleaños sin estrés, no
es cumpleaños.
Hoy me pasó algo lindo, a pesar de ser solitaria y de que me
aburran las reuniones familiares, hoy me visitó alguien que quiero mucho. Que
había olvidado lo mucho que extrañaba, y a quien me hizo muy bien ver. Que a
pesar de todo, adoro… y jamás dejé de considerar mi amiga.
Entonces, no es todo malo en los cumpleaños: Los regalos son
lindos, hay sorpresas que dan gusto, la gente que ves (aunque no siempre) están
ahí porque te quieren, y los que querés que estén son los primeros en llegar. Quizás
no es tan feo después de todo, aunque sostengo... Que me gustan más los ajenos.
-Bichu
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