Incluyo en mi vida cosas que me destruyen para sentir que sólo
yo tengo el poder de destruirme. Que no le doy ese poder a nadie más. Que mi
vida, que mi muerte, es sólo mía.
Se me acumula todo. Todo me lo provoco yo, porque así lo
quiero. Mitad por costumbre, mitad por castigo.
¿Vieron que dicen que decir las cosas te hace bien, que te
libera? Bueno, a mi no pasa eso. Todo lo contrario. Me paraliza, me duele, me
hace mal. Y aun así, necesito decir todo. Ya no me aguanto tener esto adentro. Bah, como si decirlo realmente
me lo sacara.
Estoy cansada. De estar bien, de estar mal. De guardar todo.
Estoy tan cansada.
Necesito un desconocido que no solo me prometa, sino que
tenga la obligación profesional de no contárselo a nadie. Necesito un
psicólogo.
Ya no sé si cada palabra que sale de mí es dramatización, si es
razonamiento, o exageración. ¿Soy yo?
-Bichu
No hay comentarios:
Publicar un comentario