Últimamente la escritura paso a tener otra importancia en mi
vida. Siempre escribí para mí, para que nadie más que yo lo leyera. Pero luego descubrí
el placer, aunque superficial, de que alguien te lea. Y así fui evolucionando
de diarios íntimos, a cuentos dramáticos, a cosas cotidianas, a la vida, y la
más reciente evolución… a mí.
Supongo que siempre tuve esa veta en mí. El drama me sale
naturalmente, y siempre dibujé mis sentimientos en mi mente, en el aire. Ahora
es distinto, porque lo plasmo en escritos, palabras, que son legibles para
alguien más que no sea yo.
En cierto punto siento que escribir de mí me hace
vulnerable. Que me expone, y que en consecuencia, me debilita. Y mostrarlo, me aterroriza.
Además, cuando escribo involucro a personas de mi vida. Si
escribo sobre una persona… ¿es porque me importa? Es obvio que sí. Otra cosa
más que queda expuesta. ¿No solo grito como me siento, sino quién lo provoca?
Da miedo. Creo que lo que más miedo me da, es la necesidad de escribir. Es que
me saca mis estrategias, y muestra quien soy.
Pero definitivamente lo peor, es que no sé si tengo miedo de mostrar quien
soy, o tengo le miedo a cómo soy.
-Bichu
No hay comentarios:
Publicar un comentario