Si no existe posibilidad de fracaso, la victoria no tiene sentido.

28 de julio de 2012

Pasión

De pronto me encontré frente a él, hacía solo un instante hablábamos, y ahora nuestras miradas detonaban pasión, nuestras respiraciones se amalgamaban. Entrelazaba sus manos con las mías, y me atraía hacia  su cuerpo. Sus labios recorriendo mi cuello eran la gloria, y su aroma me embriagaba completamente.
La combinación del deseo, mezclado con los efectos el alcohol eran implacables. Lo deseaba, tanto como él a mí. Me sentía sucumbir a sus encantos, me veía ceder, y moría por  lanzarme hacia sus carnosos labios, que me propinaban esos besos cálidos y húmedos.
El calor nos empujaba a más, y la piel nos lo rogaba.
Sus manos se deslizaron bajo mi blusa, recorriendo mi cintura, dulce y pasionalmente. Su sed de mí me inundaba, y me incitaba. Entrelacé mis manos por detrás de su cuello, acariciando su cabello enrulado; mientras el besaba cada centímetro de mi cuello.
La razón me gritaba que parara, pero el deseo me empujaba cada vez más.
 Cada vez que lograba poner mis pensamientos en orden, y alejarme de él; volvía a encontrar sus labios pegados a los míos, sus manos deliciosamente acariciando mi espalda, y esos ojos invitantes adorándome.
Su corazón latía fuerte, se aceleraba cada vez que yo le dedicaba una mirada. Sus labios se fruncían cada vez que los apartaba de mí, rogándome que los besara nuevamente.

No sé cómo, pero paré. No podía seguir, mi razón me lo ordenaba. Besé sus labios suavemente, y con una mano en su pecho lo aparté de mí.
Supe cuando me dedicó esa mirada fogosa, que no pasaría mucho hasta que lo volviera a ver. 

                                                                                                                               -Bichu

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