A pesar de no tener una ilusión la situación me golpeó de
una forma que jamás esperé. Pensé que no quería nada de esa persona, pero
supongo que esperaba algo de sentido común. O no estaría es esa situación, sintiendo
eso que sentía.
La acumulación de enojo era tal, que se convertía en dolor;
en angustia.
Claro que recurrí a la persona que más quería en ese
momento, esa persona que se había visto tan dolida por mis acciones. Cuando acudí
a él, reforcé mi pensamiento de que él era mucho mejor persona de lo que yo
fui. No le importó lo mucho que había sufrido gracias a mis decisiones. Me ayudó,
y estuvo cuando lo necesité. Esos fueron los momentos claves, esos momentos en
que estuve segura de que era él, él era de los que debía mantener cerca. Que debía
encabezar esa lista de personas que merecían estar en mi vida.
-Bichu
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