Si no existe posibilidad de fracaso, la victoria no tiene sentido.

11 de julio de 2012

Desilusión

Me dijo que era normal desilusionarse a esa edad. Pero lo mío no era desilusión, porque para desilusionarse primero hay que tener una ilusión. Y nunca fue mi caso, simplemente estaba dejándome llevar.  Como dijo el gran Charly: Yo tengo el vicio de dejarme llevar y poner mi cabeza en Marte... Pero esa canción habla de amor, y nuevamente, no es el caso.
A pesar de no tener una ilusión la situación me golpeó de una forma que jamás esperé. Pensé que no quería nada de esa persona, pero supongo que esperaba algo de sentido común. O no estaría es esa situación, sintiendo eso que sentía.
La acumulación de enojo era tal, que se convertía en dolor; en angustia.
Claro que recurrí a la persona que más quería en ese momento, esa persona que se había visto tan dolida por mis acciones. Cuando acudí a él, reforcé mi pensamiento de que él era mucho mejor persona de lo que yo fui. No le importó lo mucho que había sufrido gracias a mis decisiones. Me ayudó, y estuvo cuando lo necesité. Esos fueron los momentos claves, esos momentos en que estuve segura de que era él, él era de los que debía mantener cerca. Que debía encabezar esa lista de personas que merecían estar en mi vida.

                                                                                                                                    -Bichu

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