A veces las peores piedras son las de la imaginación, las del miedo a lo que podría pasar, son las más pesadas y las más puntiagudas.
No se con qué fin cargamos las piedras, si hay que esperar a llenar la mochila o si esa mochila es sin fondo... quizás a medida que vamos avanzando se vuelven a caer.
Sólo espero que la mochila no me quiebre la espalda, ni la razón. Sólo espero poder vivir con la mochila puesta... o encontrar cómo sacarla. No vendría nada mal dejarla a un costado del camino.
-Bichu
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