Si no existe posibilidad de fracaso, la victoria no tiene sentido.

24 de marzo de 2017

Conexión

Durante los años desarrollé una conexión especial con mi papá. Puedo sentir su dolor, puedo entender lo que siente y sentirlo correr dentro de mí. Y a él le pasa igual.

Solo con mirarnos comprendemos que el otro está sufriendo. Cuando sé que eso sucede solo lo abrazo y le digo que lo amo, entonces él sabe que estoy ahí, sintiendo con él.

A él se le dan mejor las palabras, entiende un poco mejor como expresar su dolor. Yo, en cambio, no conozco otro medio que las lágrimas. Intento ser fuerte, pero cuando duele, no quiero dejar de sentir.

Cuando me rompieron el corazón, a el también se le rompió. No solo por mí. Cuando él ama, ama intenso; y así igual cuando odia. Yo perdí el amor, pero a los dos nos engañaron. Y aunque esté sola sintiendo este dolor, y enfrentado mi corazón roto… Sé que nunca voy a dejar de tener a mi papá a mi lado.  

-Tu dolor es mi dolor, porque lo llevo acá, en el corazón. Sos una mujer íntegra, me dijo. Me miro a los ojos, llorosos y sin luz, y me dijo que era una mujer integra. Que iba a ser feliz, y que toda la fuerza y el dolor iban a dar sus frutos.


Durante muchos años tuve rencor. De todos sus errores como padre, como hombre. Pero estoy feliz de nunca haber dejado de escucharlo, porque cuando vi su dolor, cuando vi el peso que lleva en sus hombros… lo perdoné. Por todo, incluso por las cosas de las que nunca me enteré.

El dice que no sabe cómo ayudarme, que no sabe qué hacer para aliviar mi dolor. Creo que no entiende que su deseo que querer hacer algo, aunque no haya nada que pueda hacer, es la ayuda más bella. El mejor regalo es la presencia, y quizás no física, pero espiritual. Esta conexión, que va a durar toda la vida, es el mejor remedio ante cualquier dolor.


Más allá de todo, de todos y de cualquier situación. Siempre voy a tenerte, tu consejo, tu abrazo, y tu voz en mi conciencia, ayudándome a decidir. 



-Bichu

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