Siempre quise saber de que hablaban los hombres cuando se encontraban solos… sin mujeres alrededor.
Al principio me encontré sorprendida; pues uno de ellos platicaba acerca de mudarse con su pareja para constituir una relación aun más seria. Fue una grata sorpresa ya que imagine que sus conversaciones serian más vanas e incluso superficiales.
Mi sorpresa se disipó pronto ya que del tema amoroso, y hasta tierno; pasaron a hablar de lo que supuse hablarían toda la noche: SEXO. Pornografía más específicamente. Hablaban de un video sobre una mujer que tenía perforaciones bastante elaboradas en sus “partes íntimas”.
Luego de un tiempo analizando las posibilidades y consecuencias de las perforaciones de esa mujer, pasaron a un tema un tanto más desagradable. Comenzaron a hablar de muertes trágicas, causadas por accidentes remotos y poco probables. Tripas, sangre y todo tipo de secreciones fueron el tema por largos minutos.
No sé que me resultaba más intrigante; si así era como yo me escuchaba hablando con mis amigas, o si esos temas eran realmente de lo único que hablaran. Es decir, yo no escuchaba permanentemente sus charlas, con lo cual no podría saber si siempre los temas que tocaban eran tan superfluos.
Me sentía fuera de lugar, incluso sabiendo que ellos no podían verme, ni siquiera imaginar que yo estuviese escuchando cada palabra que decían.
Luego de pensar que la charla había finalizado por completo; tomaron una guitarra y comenzaron a tararear viejas canciones de rock. No era muy agradable, ya que la guitarra estaba bastante desafinada… y también así sus voces.
Asumí que después de decir repetidamente que se irían a “disfrutar la noche”, finalmente lo harían. Y así lo hicieron. Al bajar por la escalera pasaron por mi puerta, y uno de ellos me saludo. Tal como lo había prometido…
La casa quedo en silencio, y después de horas de desear que se fueran… me hubiese gustado que se quedaran un poco más.
-Bichu
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